This is a presentation that I gave while in the north of Peru (Piura). My friend Gustavo hosted me for three days, including this breakfast talk and presentation with their community (Iglesia Cristiana Hermanos Menonitas). About thirty adults attended, mostly from upper-middle-class backgrounds/education/income. Some of them seemed to really enjoy what I had to say and others were, frankly, a bit confused. Next time, I would love to spend more time talking about each part of the presentation, then use break-out groups to generate ideas/questions related to each section (something we did, but only after I had finished presenting the entire piece and Gustavo and Otto had dialogued about it with me). Overall, I was very pleased with the event and felt beyond privileged to have been asked to participate in their community’s conversation about itself, their Latin American context, and what it means to follow God in the Way of Jesus. Read and comment over at Jesus Manifesto as well.
Mi Historia
Yo crecí en la iglesia evangélica (la cual me enseñó el buen camino del Señor), pero desde mi niñez mis lealtades fueron atraídas a una religión más poderosa y cautivante. No era una iglesia Cristiana aunque los cristianos adoraban sus dioses. La iglesia de la cual hablo se llama el “Consumismo Norte Americano”, que todavía atrae a las personas todos los días de la semana a hacer sus sacrificios y humillaciones ante su altar. Aunque en EEUU y Perú la mayoría de las personas asisten a los cultos de la iglesia—54% en Lima asisten a un culto o misa a lo menos una vez por mes—entonces nuestras lealtades siguen siendo parte de la historia ilegítima del “Consumismo Global.” Los ricos siguen enriqueciéndose con una economía humana y aprovechandose de los recursos ecológicos que nos encargó el Creador, mientras el resto del mundo sufre de enfermedades, hambre, desempleo, violencia, y guerra.
Cuando llegué a mi adolescencia no podía entender ni “comer” más la dieta de esa religión que muchos entienden solamente como una economía, o sea finanzas, neutrales a la ética Cristiana. Ahora lo veo como un sistema vacío, de apariencias y máscaras, lleno de riquezas y posesiones pero con nada de sustancia espiritual ni comunitaria. Empecé allí en mi adolescencia a de-construir mis lealtades (aunque no lo entendía así) en un proceso a la cual muchos llaman “rebelión” (desafortunadamente no consideramos las raíces de este proceso en el modo de vivir con la familia, la comunidad, con sus economías individualistas y abstractas). Esos años fueron dolorosos. Me quedé con unas heridas bien fuertes (problemas con drogas, sexualidad, violencia, vergüenza, depresión etc., etc.). Abora está claro que estos problemas fueron para mi bien, pues fue una manera en que Dios me atrajo a su Reino.
Llegando al presente, veo una crisis en la eclesia Cristiana (la iglesia). El pueblo unido por Dios, sin querer, hemos sido comprometidos con los principados, gobernadores, potestades, y señores de este mundo (Efesios 6.12). Esta evaluación obviamente tiene una larga historia (que empezó con los primeros seguidores del Camino). Es mi opinión, sin contar toda la historia, que esta crisis nos ha cautivado en una manera integral, o sea, cósmica (quiere decir que afecta todas las áreas de nuestra vida: económica, ecológica, teológica, política, cultural, social, familiar, etc.) y requiere una repuesta comunitaria, una respuesta holística, integral. En este ensayo voy a citar tres pasajes de las escrituras que puede amplificar nuestro contexto emergente y animar nuestro esfuerzo a ser fieles como Cristianos ante los Poderes. Antes de empezar voy a leer un poema, escrito para Oscar Romero después de que los Poderes de su contexto lo asesinaron. Estos versículos nos puede estimular nuestras imaginaciones para seguir haciendo la obra (también lo voy a leer al final de esta presentación para que esta sea nuestra oración):
Profetas de un futuro que no es nuestro
De vez en cuando, nos ayuda dar un paso atrás y contemplar el vasto panorama.
El Reino no solamente está más allá de nuestros esfuerzos, sino que trasciende nuestra visión.
Cumplimos en nuestra vida solamente una ínfima fracción
de la magnífica empresa que es la obra de Dios.
Nada de lo que hacemos es completo, lo cual es otra forma de decir
que el Reino siempre nos trasciende.
Ninguna declaración expresa todo lo que puede ser dicho.
Ninguna oración expresa totalmente nuestra Fe.
Ninguna confesión deviene en perfección.
Ningún programa lleva a cabo la misión de Cristo.
Ninguna meta o serie de objetivos incluye la totalidad.
Eso es lo que proponemos.
Plantamos las semillas que algún día brotarán.
Regamos las semillas que ya han sido plantadas,
sabiendo que contienen una promesa futura.
Echamos los cimientos que necesitarán posterior desarrollo.
Proveemos la levadura que produce efectos más allá de nuestras aptitudes.
No podemos hacer todo,
y al darnos cuenta de ello nos sentimos liberados.
Eso nos permite hacer algo y hacerlo muy bien.
Será incompleto pero es un comienzo,
un paso a lo largo del camino,
y una oportunidad para que la gracia del Señor aparezca y haga el resto.
Quizá nunca veremos los resultados finales.
Pero ahí está la diferencia entre el maestro de obras y el albañil.
Somos albañiles, no maestros de obra, ministros, pero no Mesías.
Somos los profetas de un futuro que no es el nuestro.
Tres Pasajes Bíblicos
Lucas 14
En mi comunidad hemos intentado transformar nuestras metas (que son mayormente el ser “los primeros”) en cambio por el lugar de “los últimos.” Muchas veces reflejamos sobre los beneficios que nos trae la amistad con quienes muchos llaman “inútil” o “basura.” Estamos aprendiendo nuevos ritmos sociales y espirituales. Por ejemplo, en vez de solamente hacer un estudio bíblico que re-afirma nuestras convicciones predeterminadas estamos tratando de tomar diversas perspectivas teológicas, incluyendo las opiniones de gente no Cristiana, gente que no creen, que no están de acuerdo con nuestras “verdades” .
De esa manera el Misterioso Dios que ha favorecido a los marginados rompe nuestros esquemas y nos enseña a vivir junto al Cristo Crucificado el cual adoramos en cada culto, servicio, y acto virtuoso que hacemos. En Cristo tenemos la invitación de renuciar los privilegios de venganza, envidia, avaricia, superioridad, y poder (puede ser personal, económica, religiosa, política, o cultural). Como ha escrito Marcos Baker:
…una teología de la cruz no emana de la mente humana sino de la revelación de Dios en Cristo. La acción de la gracia de Dios, que se expresa en el Dios que se hizo carne y compartió el sufrimiento humano por causa del ser humano, entra en conflicto con las nociones humanas de cómo Dios debería ser. Lutero reafirma el contraste…al exhortar:
‘No debes elevarte a Dios sino empezar donde él empezó—en el vientre de su madre él se hizo humano—y reprimir tu espíritu de especulación…No debes conocer a Dios aparte de este hombre, debes depender de su humanidad…En cuanto a cómo debes tratar a Dios y actuar delante de él, olvídate de la especulación sobre su majestad…No conocemos a ningún Dios a excepción del Dios encarnado y humano…Si te preocupas por tu salvación, olvídate de todas las ideas acerca de la ley, todas las doctrinas filosóficas, y acércate cuanto antes a la cuna y al seno de su madre, y míralo, un infante, un niño que crece, un hombre que muere. Entonces escaparás de todos los temores y errores. Esta visión te mantendrá en la senda cierta…Buscar a Dios aparte de Cristo es el Demonio.’
Otro ritmo muy concreto que hacemos es buscar oportunidades de vivir más cerca uno del otro en la comunidad. La razón es que la comunidad, viviendo cerca, puede realizar su misión de Shalom (el bienestar integral que Dios ofrece) y ser más holístico. Las comunidades Cristianas deben de relacionarse más que dos veces a la semana. Para ser fieles—para realmente conocer a tu prójimo—un requisito verdadero del amor Cristiano, tenemos que pensar mucho más allá de lo que hemos pensado sobre lo que constituye una comunidad, o sea, una comunidad encarnada con el Reino de los Cielos. Así que, creamos espacios para celebrar la “gran cena” de Lucas 14 en solidaridad uno a los otros, igual como a los más necesitados, oprimidos, casi muertos, etc. Los invitamos para sentarse en nuestra casa, en nuestra mesa. Esta parábola de Lucas 14 merece más que un respeto espiritual o académico, necesita ser parte de nuestra política social para darle el honor que El Dios Encarnado completamente merece.
Colosenses 1,15-23 y Hechos 17,1-9
Estos pasajes son un par de ejemplos para entender mejor nuestro contexto como un pueblo bajo los Poderes, no destruidos pero tampoco sin garantías de una vida sin sufrimiento. Somos la iglesia (y los profetas de una visión). Nuestra vida comunitaria debe reflejar la justicia del Padre. Debe enseñar a los pobres como funciona una sociedad libre del mal, con pan de cada día. En nuestras comunidades el mundo (bajo el Imperio) puede ver lo que significa ser un humano y una sociedad verdadera. Somos el cuerpo de un Señor que subvierte los otros reinos (los otros Señores) de este mundo tan corrupto e injusto. El Imperio de nuestro contexto, como siempre ha sido, está contra Dios a la misma vez que está contra su creación, su pueblo, y toda la belleza que hay en el mundo. La iglesia es la señal profética que el Reino existe, que Cristo ha vencido el Imperio de la muerte y el pecado. Estamos ahora en la luz, aunque los Poderes nos amenazan con terror o violencia. ¡Resucitaremos con Cristo!
Cristo como nuestro Maestro nos enseña un ritmo de vida específicamente cristiano. Aprendemos de él un modo de participar (o no participar) con los Poderes, sea Cesar o los otros reinos y lealtades mundiales (sea los Estados Unidos, Perú, Israel, China, Iraq etc.). Todo esto implica que la iglesia (sea emergente o evangélica) tiene el imperativo de vivir una ética de Resurrección, transformando nuestra política social y los reflexiones teológicos, uniéndonos en solidaridad a los más necesitados, los marginados, y todos que experimentan el dolor del Príncipe de este mundo. Es nuestra respuesta únicamente cristiana, para que el mundo vea las posibilidades de la nueva creación que Cristo todavía provee.
Para vivir esta ética necesitamos crear (o aprender) liturgias, disciplinas espirituales, y ritmos de vida que provocará nuestras imaginaciones escatológicas , cautivados ahora por los Poderes. Pueden ser canciones que reflejan nuestra misión e identidad o pueden ser oraciones que los Cristianos han utilizado por más de mil años (e.j., el oficio divino ). Pueden ser proyectos de servicio o un retiro de ayuno, soledad, y contemplación. Nos puede dar un espejo a nuestra alma y vida comunitaria. Necesariamente nuestra práctica tiene que incluir la Santa Cena, porque así nos juntamos a la muerte y la resurrección de Cristo, también a los miembros de su cuerpo desde el principio de la iglesia hasta ahora con tú y yo.
Las iglesias emergentes se han formado desde la imaginación, historia, y tradición conocida primeramente en Jesús de Nazarét, sus seguidores, y las culturas donde ellos se encuentran. En mi comunidad hemos intentado (aún en el contexto de la posmodernidad) modelar nuestra vida comunitaria a través del ejemplo, muerte, y resurrección de Cristo y de esa manera llevar a cabo su mensaje como señal al mundo y a los que buscan el Shalom de Dios. Admito que no hemos logrado nuestra misión. Además, a veces hemos retrocedido por las heridas y pecados que la vida comunitaria puede agitar. Es importante tomar en cuenta, como dice el poema inspirado por Romero, que “nada de lo que hacemos es completo.”
May 7th, 2009 at 4:29 pm
Crap. I can understand just enough of that to frustrate me.
I took 3 semesters and have forgotten nearly all of it.
May 7th, 2009 at 9:14 pm
Google translators are not terrible.
August 10th, 2009 at 10:47 pm
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